Me meto un tiro,
¡Pum!
El eco suena,
¡Pum!
O quizás es el corazón,
¡Pum!
Que todavía sueña.

Reseña de «Harry Potter y la cámara secreta» (J. K. Rowling)

Reseña de «Harry Potter y la cámara secreta» (J. K. Rowling)

Hace unos pocos meses hice una reseña de la primera entrega de la saga de Harry Potter. Si alguien está interesado en leerla, haced click en Doge.

Llego tarde a estas lecturas tal y como dije en la anterior reseña, y en esta me he dado aún más cuenta de ello. Intento buscarle lógica, quizás extrema, a todas las acciones de los protagonistas. Ya me quejé de ello anteriormente, y no es justo que lo haga pues aquí lo que prima es la fantasía, pero no puedo evitar hacerlo. Es algo que un niño no buscaría tanto, pero cuando eres adulto ves que sus acciones en ocasiones rozan lo absurdo, incluso para la mente de un niño. Un buen ejemplo de ello es cuando tienen toda la información necesaria sobre quién, o mejor dicho qué, está petrificando a los alumnos de Hogwarts, el terrible basilisco, dirigiéndose por ello a la sala de profesores para contarlo todo. Se esconden en un primer momento en el armario de dicha sala, y al escuchar la conversación, la cual trata sobre el cierre inminente de la escuela ante tales acontecimientos, deciden tomarse la justicia por su mano al enterarse de que la última víctima del basilisco ha sido Ginny Weasley, hermana de Ron. Deciden enfrentarse a un animal mitológico, al posible heredero de Slytherin, ellos solos, teniendo la oportunidad fácil, y obvia, de pedir ayuda a los profesores. No tienen por qué tener ningún miedo, el profesorado accedería a cualquier premisa antes que cerrar el colegio. Esa tenaz insistencia en que nuestros tres queridos protagonistas sean los únicos que se dan cuenta de lo que sucede en el colegio -colegio dirigido por el **** Dumbledore, uno de los más grandes magos de toda la historia- es algo que no me termina de calar, demasiado artificial y buscado a trompicones. El torpe de Harry Potter siempre está ahí en medio por casualidad. Destino sí, pero un destino que a veces cansa. Otro ejemplo de estas acciones poco lógicas es el hecho de mantener a Lockhart como profesor; es obvio que los profesores conocen su ineptitud. Supongo que Rowling necesitaba un plotwist a la vez que un personaje ridículo para darle el toque chistoso al asunto.

Esa sería mi principal queja, aunque desde luego hay muchas cosas positivas del libro. Me ha gustado bastante más que el primero. Pese a ser todavía bastante infantil -la saga adquiere un tono más maduro a partir de la cuarta entrega según he podido entender, a medida que crecieron los fans-, por lo menos se ahorra todo lo sentimental referente a los personajes.

Ya entendemos los lazos entre ellos, ahora, más allá de la creación de otros, todo adquiere un tono más narrativo. A mi parecer la narración era bastante más diluida en el anterior libro -todo sucedía de forma más paulatina y como de casualidad-. Aquí los personajes buscan el misterio -la cámara de los secretos- y se topan de lleno con él. Se centra en menos detalles del mundo mágico -los sigue habiendo y se agradece, pues a mi parecer es de lo más interesante en la saga-, y la historia cobra más importancia. Ahora los protagonistas son más activos y van en busca del misterio.

No obstante se nota que los personajes están escritos hacia una perspectiva infantil. El malo es muy malo -Lucius Malfoy por ejemplo, se sabe que es un malo malísimo desde el primer momento de su aparición, el personaje no se mueve de ahí- y que los buenos son muy buenos. Apenas hay medias tintas en cuanto a lo moral. Es esa falta de madurez la que en esta segunda entrega hace que todavía sea bastante infantil todo lo que se respira. Como dije en la anterior reseña, los personajes están muy bien dibujados debido a esto que comento ahora; se distingue muy bien quién es quién, pero eso le quita un poco de «realismo» a la hora de dibujar los personajes; no todos somos siempre perfectos. Pero lo dicho, es un libro para niños, y todo lo anterior dicho por mí sobra. Además, aunque sea dentro de la misma moral, los personajes avanzan a través de la saga y les vemos crecer, lo cual tiene bastante encanto.

Por último me gustaría hacer un apunte algo tonto pero que me tiene bastante cabreado. Me he leído la edición española de Salamandra. Sé que tiene muchas críticas debido sobre todo a la escasa calidad de sus portadas, pero yo tengo otra queja. Es un spoiler horrible, y es bastante fácil ver por qué.

En la portada sale el niño elegido luchando contra el basilisco. Con la espada ya y todo y con el Fenix haciendo acto de presencia. Muy bien que el libro sea principalmente dirigido para un público joven, pero te aseguro que no son (eran más bien, esta edición es bastante vieja ya) lo suficientemente tontos como para no darse cuenta de que la portada destripa algo muy trascendental de la trama, por no decir simple y llanamente que jode totalmente la historia.

Voy cogiéndole gusto a la saga con mis 23 añitos, ya puedo decir que soy medio fan. Estoy esperando a tener un poco de tiempo para leerme la tercera parte y deciros qué me parece.

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