Me meto un tiro,
¡Pum!
El eco suena,
¡Pum!
O quizás es el corazón,
¡Pum!
Que todavía sueña.

Reflexiones desde Logroño III – videojuegos

Reflexiones desde Logroño III – videojuegos

Un videojuego. El arte más completo. Desde lo que escuchas, hasta lo que ves. Desde lo que sientes, hasta lo que recibes. Se crea belleza en cuanto a lo que oyes -banda sonora, efectos de sonido, instrumentación…-. Se crea belleza visual -gráficos, paisajes, estampas, imágenes-. Se crea belleza narrativa -qué decir de los guiones, si fuesen novelas algunos estarían entre los clásicos-. Y lo que es más importante -y pocos lo han logrado-, te introducen de lleno en lo que sucede; tu eres el dios, el que crea o decide lo que ocurre. Un buen videojuego contiene en su interior una buena novela, una buena película, una buena canción, una buena poesía, un buen disco, un buen cómic, un buen cuadro, una buena arquitectura, una buena obra de teatro… Puede ostentar casi la totalidad de lo que existe. Y muchos lo desprecian por ser algo «de ahora»; no se han dado cuenta de que es el lugar donde los artistas se pueden juntar y crear lo perfecto.

La única pega, algunos son tan increíbles que dejan poco a la imaginación. Tal es el disfrute, que uno desearía dejar de crear para siempre.

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