Me meto un tiro,
¡Pum!
El eco suena,
¡Pum!
O quizás es el corazón,
¡Pum!
Que todavía sueña.

Siempre he querido cantar

Siempre he querido cantar

En verdad siempre he querido cantar, pero supongo que solo tengo voz interna. Ojalá se pudiera gritar en los versos y saltar en las metáforas… Pero cuesta hacerlo. A veces parece un poco vacío todo esto, lo que se puede conseguir con una nota es difícil hacerlo con mil cuatrocientas treinta y tres palabras. Y cuando lo consigues por desgracia descubres otras tantas palabras iguales; pero notas solo hay una.

En la música se nota el silencio, se puede jugar con él como con el viento, pero escribiendo a veces te lleva volando como en un huracán. Y sinceramente, no es lo mismo romper a golpes un bolígrafo y un cuaderno que una guitarra.

Además la arrogancia interna de un escritor es pésima. No se puede comparar el placer de mil voces al unísono recorriendo tus entrañas a saber que te leen bajo la luz de una lamparilla en la cama. Tampoco puedes saltar sobre tus lectores, sería delito.

Además la literatura va a morir, pero la música, no sé por qué, siempre la necesitaremos.

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