Me meto un tiro,
¡Pum!
El eco suena,
¡Pum!
O quizás es el corazón,
¡Pum!
Que todavía sueña.

Desmontando mitos: Obedece a la morsa

Desmontando mitos: Obedece a la morsa

Quiero empezar una sección en el blog que abarque la desmitización de mitos / leyendas urbanas y la explicación de las mismas, y qué mejor que empezar con una que marcó muchas adolescencias por lo tenebroso del asunto. Este mito es el del vídeo «Obedece a la morsa» (Obey the walrus en inglés), que hace un par de años, e incluso ahora, fue considerado como uno de los vídeos más terroríficos de todo Internet, y con razón. No estoy desentrañando ningún misterio, se sabe desde hace ya muchos años el origen de todo esto, pero me parece que la historia es tan impactante que merece la pena recalcar una vez más todo este asunto.

Mi experiencia personal con el vídeo fue la siguiente. Cuando yo tenía entre unos 12 y 13 años, allá por 2008 o 2009, el vídeo ya tenía bastante fama. La gente fardaba de haberlo visto y no haberle parecido para tanto, y claro, cómo no, un amigo y yo no íbamos a ser menos, por lo que en clase de Tecnología, donde utilizábamos ordenador, aprovechamos para verlo. Al principio nos pareció poca cosa, pero en una perte del vídeo que luego describiré, a medida que «eso» -por muy mal que suene- se acercaba, nosotros alejábamos nuestras cabezas de la pantalla del ordenador. Al final uno de los dos optó porque ya era suficiente y lo quitamos. Y desde entonces y hasta hace unos pocos meses jamás lo había vuelto a ver entero porque me impactó demasiado.

El vídeo, que pondré a continuación y que describiré por si alguna persona es demasiado asustadiza para estas cosas, nos presenta la cara de Andross (villano principal del videojuego Star Fox de la SNES) canturreando la canción infantil La pequeña araña, la cual pronto empieza a distorsionarse para dar paso a unos cuantos efectos bastantes psicodélicos. Al terminar estos efectos acompañados de la música aparece el protagonista del vídeo, que al principio se nos asemeja a una niña deforme con una especie de vestido y paraguas bailando al son de la anterior canción pero ahora puesta al revés y totalmente distorsionada. Después de esta escena vemos otra donde la persona en cuestión está cerca de la cámara y nos damos cuenta de que es una persona adulta, varón en principio. Posteriormente aparece una escena donde la persona, con una especie de payaso puesto sobre la cabeza, se va acercando lentamente a la cámara. En esta parte la música desaparece casi por completo, pasando a ser un lejano eco, quedando la imagen de la persona acercándose como centro de atención. Esto dura varios segundos hasta que una imagen de una morsa aparece tras una cutre transición en forma de corazón. Esta imagen de la morsa es la que da nombre al vídeo y al mito.

Lo que crea ese desasosiego es la música extraña de fondo y sobre todo, y tristemente, la deformidad de la persona que aparece en el vídeo. Ese baile infantil mezclado con la gravedad de su deformidad da al vídeo una sensación muy extraña y oscura, como producto de una mente enferma.

La leyenda urbana afirma que este vídeo es producto de una secta latinoamericana denominada «La morsa», de ahí que aparezca el animal en el vídeo. Varias son las versiones sobre cuáles eran las actividades clandestinas de esta secta, pero en general todas concuerdan con que se dedicaban al tráfico de menores entre otras atrocidades. Tampoco tiene mucho fondo pues lo importante es lo terrorífico del vídeo. Desde luego que están todos los topicazos que dicen que si ves este vídeo algo malo te pasará, pero ni los comento porque aparecen siempre que un vídeo es un poco extraño.

Obviamente todo esto es falso. El clip utilizado para este vídeo está extraído de una película de 1998 llamada The Goddess Bunny la cual trata sobre la vida de la actriz protagonista de la leyenda urbana, Sandra «Sandie» Crisp, famosa transexual underground de los años 90 en Hollywood. Alguien en el año 2005 extrajo este videoclip y añadió este montaje a la página de vídeos Baum’s World En muchos sitios se obstinan en poner exclusivamente su nombre de nacimiento, el cual yo no pondré, porque ella misma ha dejado muy claro en multitud de ocasiones cuál es su verdadero nombre. Tampoco es un travesti, algo que también he visto que ponen por la red. No, ella es una mujer. Esta es ella en la actualidad -vive en una residencia de ancianos-.

Resultado de imagen de Johnnie Baima

Su vida es una auténtica tragedia, y es por ella por la que jamás podréis ver el infame vídeo de la misma manera. De pequeña sufrió abusos sexuales en el orfanato donde acabó cuando sus padres se separaron. Posteriormente trabajó como prostituta en los años 80s, casándose en el proceso con un hombre que moriría en los años 80s. Fue en los 90s cuando comenzó a reconocer su género tal como era, por lo que pasó a llamarse en el círculo trans de Hollywood The Goddess Bunny. Junto a todo esto se junta la aparición de la polio en la niñez, enfermedad de la cual se operó pero con una grave neglicencia médica de por medio, por lo que la dureza de la polio se vio acrecentada por una operación torpe que deformó aún más su cuerpo. Ya no puede andar por lo que se ve obligada a vivir el resto de sus días en una silla de ruedas.

En su filmografía destaca la película – documental The Goddess Bunny, película biográfica de la cual está extraído el clip de «Obedece a la morsa». También destaca una colaboración con Marilyn Manson para el videoclip de la canción «The Dope show». Ha hecho cameos en multitud de producciones indies de Estados Unidos a la vez que ha participado en obras de teatro underground. En la actualidad, como he dicho anteriormente, se encuentra viviendo en una residencia para personas que necesitan asistencia las 24 horas. Ha mejorado de peso y aunque su enfermedad sigue manteniéndole en una silla de ruedas, afirma que es muy feliz. Su personalidad, extravagante y valiente como siempre, sigue siendo la misma.

Os dejó aquí un enlace a una entrevista (en inglés) bastante actual. También añado un vídeo de una pequeña entrevista a ella:

Por último quisiera hacer una reflexión sobre lo curioso de todo ello. Al principio me dio auténtico terror, no podía ni verlo. Pero ahora no puedo de dejar de sentir admiración por esa persona que aparece en el vídeo. Es muy triste que una historia de auténtica superación como es la de Sandie Crisp se haya convertido simplemente en la anécdota de un vídeo que «joder qué mal rollo da». Una persona luchadora, valiente y un ejemplo a seguir. La polio y su pasado de violaciones y agresiones sexuales hacían casi imposible una vida relacionada con la actuación y el cine, pero ella luchó y lo consiguió. Siempre quiso ser actriz, y lo consiguió.

Espero que esta entrada os sirva de recordatorio para otra vez que os crucéis con ese vídeo infame.

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