Me meto un tiro,
¡Pum!
El eco suena,
¡Pum!
O quizás es el corazón,
¡Pum!
Que todavía sueña.

Futuro

Futuro

No va a quedar piedra sobre piedra sino bala sobre bala. La sangre será un recuerdo del pasado y ansiaremos por verla. Los bosques existirán, sí, pero las ramas serán venas y las hojas manos de inocentes. La carretera estará asfaltada con hueso y las aceras solo las caminarán los recuerdos. No tendremos ya ni fantasmas, cansados por saber que el aterrar ya lo hicieron otros mejor que ellos. Animales, cientos, siguiendo su rumbo como siempre han hecho. Ya la lluvia no conseguirá borrar ninguna huella. Nuestros edificios serán las nuevas pirámides y nuestras casas, cuevas con pinturas absurdas. Los libros serán los nidos de los pájaros y la rima sonará a hechizo. De los pocos que sobrevivamos la mayoría vivirán como lo hicieron ya en el pasado, en la pobreza, pobreza que les salvó de la auténtica miseria. Las cruces se quebrarán y harán de palanca. Las nuevas estarán hechas de calavera, recordando que el único auténtico dios, es la muerte. Quién sabe si la música será la nueva diosa. Los cementerios serán tan comunes que se convertirán en la plaza del pueblo. Creeremos de nuevo que solo los pájaros vuelan. La nueva Biblia serán los mapas. Y por desgracia la solidaridad no se creará -nunca existió- porque la palabra prohibida, guerra, ronda sobre la cabeza ajena. El rico será el que conserve todos sus miembros. La lucha de clases se resumirá en quien deje de tener un pan. Sí perdurará la hoguera en el solsticio, si bien ya no ahuyentarán sapos ni brujas, sino al dinero y al político.

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