Me meto un tiro,
¡Pum!
El eco suena,
¡Pum!
O quizás es el corazón,
¡Pum!
Que todavía sueña.

«Los sin rumbo»

«Los sin rumbo»

Una generación perdida

entre las manos brumosas

que nos dejaron caer.

La esperanza se derrite

entre los gritos y horrores

que nos vieron nacer.

Y no nos pregunten

qué es lo que no pasa,

que algunos se van de cáncer,

no van a volver.

No nos pregunten

porque simplemente no tenemos…

Respuestas.

Vagamos en nuestro devenir

como dueños de la nada,

que el destino de nuestras vidas

depende de una mochila vacía

que deja lágrimas como mapa

de vuelta a casa.

Solo nos tenemos a nosotros,

pero es que, entre tantos suspiros,

casi se nos va el alma.

Algunos tiemblan al caminar,

porque ese camino manchado en lágrimas

nos lleva al pozo de las ánimas,

donde todas las nuestras

han ido a caer en busca

de un verdadero sendero.

Nosotros solo ofrecemos dudas,

la certeza se nos escapa.

Sembramos incertidumbre

para recoger ansiedad,

y con esta pesada carga

estamos condenados a regar ese camino

que nos dirige fatalmente

hacia, si os soy sincero,

no sé qué lugar,

(y qué miedo me da).

Porque a esta generación

se le ha negado hasta el derecho

de navegar sin rumbo.

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