Me meto un tiro,
¡Pum!
El eco suena,
¡Pum!
O quizás es el corazón,
¡Pum!
Que todavía sueña.

Etiqueta: Libro

Diario de a bordo (8)

Diario de a bordo (8)

Novedades. Acabo de firmar un contrato con una editorial para poder hacer realidad mi próximo poemario. Prefiero mantener algunos datos todavía en secreto hasta que el libro sea una realidad, para que la sorpresa sea todavía mayor. Con total seguridad saldrá al mercado dentro de un mes, más o menos, por lo que no tendréis que esperar demasiado. Sigue un esquema semejante al del anterior poemario, aunque con un contenido bastante más maduro y trabajado, además de un hilo conductor que se separa de las estaciones del año. Todavía tenemos que trabajar con el maquetado y la portada, que quiero que sea especial y algo artístico. Esta primera edición será de 300 ejemplares, los cuales espero que agotéis pronto.

Sí que hablaré de cómo me siento. Han sido tres años muy fructíferos en cuanto al mundo de la poesía. Autoedité Poemario estacionario corriendo y deprisa, pero aún con ello, fue una gran experiencia. Con él he ido trabajando en estos tres años, y, a medida que pasaba el tiempo, sentía que era un poemario que cada vez me representaba menos, tanto como persona como escritor. Así que, este libro, basado en los errores pasados, pero aceptándolos, era una necesidad que por fin voy a poder subsanar. Incluso he de decir que ahora mi relación con la poesía es distinta a como aparece en este nuevo libro, por lo que esto se me asemeja como un cierre de ciclo bastante claro. Mis ganas de escribir ahora marchan por otro derroteros, más prosaicos, y algo me dice que debo aprovechar el tiempo. Tengo en mente otros proyectos alejados de la poesía en los que deseo invertir bastante tiempo pues puede resultar algo muy interesante de ellos.

También he podido compartir mi poesía en directo con mis seres queridos y aquellas personas que han decidido darme una oportunidad, como en La Lonja o en el Agosto clandestino. Desde luego que este año 2020 no está siendo el más indicado para publicar un libro, mucho menos para presentarlo y realizar con él recitales, pero era ahora o nunca. Mi intención en este año es presentarme a una oposición futura que exige un estudio continuo y dedicado, por lo que, «»»perder el tiempo»»» escribiendo, es algo que quizás no pueda permitirme.

Muchas gracias a todos aquellos que habéis gastado aunque sea un minuto leyéndome, porque a la larga es cierto eso de que nada vale más que el tiempo. Espero que esta buena noticia sea la primera de muchas.

Samuel Cerdera García

Agradecimientos

Agradecimientos

Se han sacado bastantes fotos y algún que otro vídeo y lo pondré más adelante en la página web. Ahora tan solo quiero decir unas pocas cosas:

Muchísimas gracias a todos los que habéis venido a la charla. Gracias por apoyarme en un día tan importante como ha sido este para mí. Desde luego también muchísimas gracias a todos aquellos que sé que no habéis podido venir por diversas causas, vuestro apoyo también ha estado siempre ahí. Gracias a todas las personas que poco a poco estáis comprando el libro, os lo agradeceré por siempre y por ello estoy apuntando vuestros nombres en una libreta. Es muy difícil, hasta por compromiso, pretender que a día de hoy personas compren poesía, más incluso siendo poesía totalmente aficionada y primeriza. Autoeditarse es un gran esfuerzo, no tanto para mí, sino para mis padres, quienes de forma totalmente generosa han decidido hacer este sueño una realidad. Por ello ir poco a poco recuperando gastos es una sensación muy agradable. Gracias a todos los que habéis estado, en definitiva, a mi lado, todos estos años, porque gracias a vosotros Poemario estacionario ha sido una realidad. Ya sabéis quiénes sois.

Seguiré haciendo esto hasta el día que me muera, pues es mi pasión. Ya sea con poesía, narrativa o cualquier tipo de cosa escrita (Cerdonio), no dejaré de rellenar páginas jamás.

 

Sueño cumplido

Sueño cumplido

Estoy a menos de una hora de cumplir un sueño, y podría morir tranquilo. Y ya está. Sin necesidad de escribir chorradas. Podría no escribir nunca más, aunque eso sí que es una auténtica chorrada. Pero ahora me siento así, pleno. Hasta me tiemblan las manos un poco por la emoción. Si esto fuese escrito a mano sería una cursiva asustada. Y es un trozo de papel entre dos trozos de plástico, pero lo que cuesta rellenar de negro esos trozos de papel… Cada lágrima y sonrisa expresada de mil maneras que ni yo mismo entiendo. Y ya.

Reseña de «Faranheit 451» (Ray Bradbury)

Reseña de «Faranheit 451» (Ray Bradbury)

Como en todas las reseñas aviso de los posibles spoilers que puedan aparecer en ella. Dicho esto.

De entre las tres grandes distopías del siglo XX, que incluirían a Un mundo feliz de Aldous Huxley, 1984 de George Orwell y, esta que ahora me encuentro reseñando, Faranheit 451 de Ray Bradbury, ya tengo un top 3 bastante bien forjado. Para mi sorpresa, la novela que pensaba que menos me iba a convencer, Faranheit 451, se ha colocado en segundo lugar muy cerca a 1984. Un mundo feliz, no sé por qué, pese a parecerme una gran novela, no termina de convencerme. Pero en esta reseña estoy hablando de una novela en exclusiva:

Posiblemente, de entre todas las distopias que he podido leer, Faranheit 451 es la que nos acerca a un mundo desastroso de forma más valida y realista. Que nos llenen de un placer irrisorio -soma- me parece incluso demasiado bonito, que un régimen fascista consiga mantenernos controlados gracias al Gran Hermano, poco original, ya ha ocurrido y ocurre en algunos países, pero que sea la propia cultura la que desfallezca, convirtiéndose en un producto carente de sentido -con todo lo que ha significado a lo largo de nuestra historia- es simplemente magistral. Somos nosotros mismos, con los avances tecnológicos y la obsesión con la falsa oportunidad -asegurar una y otra vez que todos somos iguales, malinterpretando esto con que todos merecemos las mismas oportunidades, que a mi parecer sí las merecemos, otra cosa es que unos puedan aprovecharlas mejor que otros-, crear una sociedad completamente vacía, sin preocupaciones. Una sociedad totalmente enferma, donde el índice de suicidios es inmenso, pero unos suicidios que sus actores desconocen el motivo. Se sienten tristes pero no llegan a saber por qué. Somos nosotros con nuestra prisa por hacer todo de forma más rápida gracias a la tecnología los que simplificamos el mundo a paredes, especie de televisión en la novela, donde unos extraños, sin dejar de hablar, no nos dicen nada. La gente ha olvidado cómo eran las estrellas, ¿qué necesidad tienen de mirarlas si el observarlas no suplen una necesidad inmediata? Comer, dormir, y de vez en cuando, el placer que ellos dicen que es el adecuado.

Es un mundo como el actual, o que al menos se le asemeja en gran parte, y eso me encanta. Parece que la peor distopia podría ser perfectamente el mundo en el que vivimos plácidamente. Casas totalmente informatizadas, donde en los medios de comunicación se transmite contenido carente de significado, palabras sueltas que tan solo buscan entretener. Cada vez menos palabras (Twitter, redes sociales), más imágenes (Instagram), se desea que todo cale en las personas rápidamente, con imágenes y contenido sensacionalista, pero no que las personas reflexionen, porque claro, reflexionar precisa de conocer, aunque sea en escasa cantidad, el mundo que nos rodea, y en la novela, de forma muy inteligente, el autor nos indica que conocer lo que nos rodea es conocer la miseria que nos rodea, y esa sociedad distópica ha optado por mantener fuera de la reflexión a sus habitantes, haciéndoles con ello, falsamente, felices.

El final es muy inteligente. Personas con profesiones tan curiossas como la de antiguos profesores, editores, escritores, que no se arriesgan a mantenerse en las sombras en la ciudad y huyen, decidiendo convertir sus mentes en bibliotecas móviles. Se saben de memoria libros, y quieren sobrevivir a la guerra porque saben que ese conocimiento que guardan dentro, en algún momento, posiblemente el de la miseria, llenará de esperanzas a los que alguna vez denostaron la cultura. Saben que no son peligrosos para el gobierno de la ciudad; no tienen libros que les recriminen, ellos son los libros. Al final el protagonista, sin querer, descubre que en su interior descansan plácidamente todas las palabras, una por una, de un libro de la Biblia, y comprende la maestria, pero eso sí, también la paciencia, que requiere el plan de esos curiosos vagabundos que le auxilian en su huida apoteósica de la ciudad -que ejemplifica muy bien esa sociedad-.

¡Claro! ¿Por qué no lo habían hecho antes? ¿Por qué, en todos los años, no habían intentado aquel juego? ¡Todos arriba, todos afuera! ¡No podía pasar inadvertido! ¡El único hombre que corría solitario por la ciudad, el único hombre que ponía s us piernas a prueba!
—¡A la cuenta de diez! ¡Uno! ¡Dos!
Montag sintió que la ciudad se levantaba.
—¡Tres!
Montag sintió que la ciudad se dirigía hacia sus millares de puertas.
¡Aprisa! ¡Una pierna, la otra!
—¡Cuatro!
La gente atravesaba sus recibidores.
—¡Cinco!
Montag sintió todas las manos en los pomos de las puertas. El olor del río era fresco y semejante a una lluvia sólida. La garganta de Montag ardía y sus ojos estaban resecos por el viento que producía el correr. Chilló como si el grito pudiera impulsarle adelante, hacerle recorrer el último centenar de metros.
—¡Seis, siete, ocho!
Los pomos giraron en cinco millares de puertas.
—¡Nueve!
 Montag se alejó de la última fila de casas, por una pendiente que conducía a la negra y móvil superficie del río.
—¡Diez!
Las puertas se abrieron

En cuanto a las conversaciones y las reflexiones de los personajes, no pueden ser mejores. De todas ellas me quedo con la conversación del protagonista con el jefe de bomberos, Betty, completamente excepcional. Es para leerla una y otra vez. La voz del autor sobresale de la de los propios personajes, y se nota. Los personajes están extremadamente bien dibujados, posiblemente uno de los libros en los que mejor los he visto caracterizados. No hay una conversación baladí, incluso aquellas correspondientes a los personajes más reaccionarios y poco pensantes indican lo vacio de sus cerebros. Aquí un extracto de la conversación que menciono más arriba:

Los clásicos reducidos a una emisión radiofónica de quince minutos. Después, vueltos a reducir para llenar una lectura de dos minutos. Por fin, convertidos en diez o doce líneas en un diccionario. Claro está, exagero. Los diccionarios únicamente servían para buscar referencias. Pero eran muchos los que sólo sabían de Hamlet (estoy seguro de que conocerás el título, Montag. Es probable que, para usted, sólo constituya una especie de rumor, Mrs. Montag), sólo sabían, como digo, de Hamlet lo que había en una condensación de una página en un libro que afirmaba: Ahora, podrá leer por fin todos los clásicos. Manténgase al mismo nivel que sus vecinos. ¿Te das cuenta? Salir de la guardería infantil para ir a la Universidad y regresar a la guardería. Ésta ha sido la for mación intelectual durante los últimos cinco siglos o más.

Hay unas cuantas ideas interesantes que llaman a leer más y más el libro: bomberos que preparan incendios, que han dado la vuelta al completo a su función original. Por lo tanto vemos la aparición de mangueras que lanzan fuego o coches de bombero en forma de salamandra, que más que tranquilizar a la población la aterrorizan. De héroes salvadores a destructores de vidas. Es también interesante ver como Bradbury fue capaz de vislumbrar la vida de el siglo XXI a mediados de los años 50. Si bien su década comenzaba a gustar de lo vano y tonto, ve muy bien como la tecnología supera al ser humano. Habitaciones aisladas del exterior, insonorizadas, que debido a los medios de transporte, son un tumulto de ruido y movimiento. Salones donde las televisiones se han convertido en las paredes y donde los programas de televisión enseñan muertes, series de ficción de relaciones sociales y noticieros que apenas informan.

También, a mi parecer hay cosas menos interesantes, que no llamaré fallos porque sería demasiado atrevido: el perro mecánico me pareció un poco fuera de lugar, incluso algo infantil. Está bien la idea de algo mecanizado ayudando a las fuerzas del orden; es algo que siempre hemos pensado que ocurrirá en el futuro. Pero esta forma, un perro robot, me parece demasiado de cine B. Bradbury intenta rodearlo de una atmósfera terrorífica y a mí no me termina de convencer. Me imaginaba otro tipo de ser mecánico ayudando a los bomberos, como pudiera ser un androide o algo semejante. También he visto el personaje de Clarisse bastante desaprovechado. A fin de cuentas, esta pequeña adolescente es una de las que abre los ojos del todo a Guy Montag, el protagonista, y con sus frases se gana al lector. Una especie de adolescente sabia que conoce todas las fragilidades de la sociedad. Y parece que es algo que tampoco le gustó al propio autor, ya que afirmó que el cambio en la película de 1966, por el cual la joven acababa sobreviviendo, le gustó más que el final que tuvo la joven en la novela -atropellada por un automóvil hacia mitad de la misma-.

Una de las grandes novelas de la literatura universal, que creo, tiene su fama bien merecida. Una lectura obligada para toda aquella persona que le guste leer calidad. No demasiado extenso, bien medidos los ritmos, que te hace pensar, y sobre todo, te hace ver lo fácil que es engañarnos. Un libro prácticamente perfecto.

9.5/10

Reseña de «Hojas de Hierba» (Walt Whitman)

Reseña de «Hojas de Hierba» (Walt Whitman)

Es un poemario que me ha costado muchísimo terminar. Es la tercera vez que me he animado a leerlo, y por fin lo he conseguido hacer entero. Las otras dos ocasiones siempre lo he dejado hacia la mitad. El problema reside en que con la poesía tengo la manía de intentar leerla siempre en su versión original (en este caso una edición bilingüe), ya que con las traducciones se pierden demasiados matices. Si bien la escritura de Whitman no es tan complicada como la de alguno de sus congéneres, la extensión de algunos de sus poemas, en especial Canto a mí mismo, es casi excesiva, por lo que cuesta mucho mantener una lectura rutinaria y atenta, por lo que uno hacia la mitad de dicho poema se desespera y lo deja, al menos desde mi punto de vista, con un nivel normalito en inglés.

El punto fuerte de esta colección de poemas, que se fue agrandando a lo largo de toda la vida del poeta, es el poema épico antes mencionado, Canto a mí mismo, que es, quizás junto a ¡Oh, Capitán! ¡Mi Capitán! uno de sus poemas más representativos. Es un canto al todo, a la gran inmensidad de la existencia que nos rodea. «Miriadas» de realidades como dice en más de una ocasión en dicho poema. No cuenta una historia, sino que las cuenta todas. Walt Whitman se dedica a hacer un recorrido por todas las imágenes típicas de la América de aquella época, yendo desde el labriego más insignificante hasta lo pomposo que rodea a las altas esferas. La guerra, la joven junto al mar y el muerto dentro de la tumba; todas las imágenes poéticas caben en este poema. De un cerdo a la amalgama de estrellas que se ven en el firmamento. Es algo que hace de forma excepcional; cuando afirma que él está en todos, así lo es, pues en un solo poema parece que de verdad abarca el total de la existencia. Para esta misión casi imposible se sirve de un léxico muy rico y variado, con extranjerismo procedente de otros idiomas, como el español -la palabra negro puede verse a lo largo de toda su extensión-.

The negro holds firmly the reins of his four horses, the block swags
underneath on its tied-over chain,

El negro sujeta con firmeza las riendas de sus cuatro
caballos . . . el bloque se vence por bajo sobre su
cadena tensada.

También es un canto a la democracia, de la cual se encontraba enamorado el autor. La democracia vista como el orgullo personal. Nadie debe sentirse avergonzado de lo que es, pues en todo lo inmenso del mundo, servirá para algo. Somos como somos y tenemos todo el derecho del mundo de seguir siéndolo:

I am of old and young, of the foolish as much as the wise,
Regardless of others, ever regardful of others,

Soy de los viejos y de los jóvenes, de los necios tantocomo de los sabios,indiferente a los demás, atento siempre a los demás.

Se observa una egolatría del poeta en sus poemas, sobre todo esto, indicándolo muy bien el propio título. Él lo abarca todo. Pero es una egolatría, aunque parezca absurdo, benevolente y llena de preocupación por los demás. ¿Por qué? Porque él es todo a la vez que todos somos todos. Tú eres él como él es tú; esa egolatría nos abarca. Él lo es todo. Se trata de una especie de chamán que todo lo sabe. El responsable del mundo.

I know I am solid and sound,
To me the converging objects of the universe perpetually flow,
All are written to me, and I must get what the writing means.

Y sé que soy robusto y sano,
hacia mí fluyen perpetuamente los objetos convergentes
del universo.

A lo largo del poema también se advierte su gusto por lo sexual. A este autor se le conoce por su auto celebrada libertad sexual. Homosexual para algunos, bisexual para otros, plasmaba sus vivencias sexuales con hombres y mujeres en sus escritos, y «Canto a mí mismo» es un buen ejemplo de ello.

By my life-lumps! becoming already a creator,
Putting myself here and now to the ambush’d womb of the shadows.

Por mis protuberancias vitales, me estoy convirtiendo en uncreador,
penetrando aquí y ahora en la emboscada de las sombras

No obstante en otros poemas se crea una duda en el lector, pues ese gusto por lo masculino desaparece, para dejar poemas propios de un poeta orgulloso de su hombría, gustoso en exclusiva del sexo femenino. Personalmente creo que era una persona con bastantes contradicciones, y las mismas podían verse en sus poemas.

En cuanto al resto de poemas hay otros que también merecen la pena ser comentados.

La cuna que se mece eternamente. Un poema sobre una experiencia personal del poeta, donde en una playa y de pequeño, observó a dos gaviotas separarse. El macho cantaba y cantaba al mar y a la existencia para que su enamorada volviese, pero esto no fue así. Un poema lleno de ternura que, según admite el poeta, le hizo descubrir su propia voz interna, voz que jamás se separaría desde ese día de la soledad y la muerte que acechan. Quizás el poema más tierno y bonito de esta colección, en lo personal, mi favorito, incluso por encima de Canto a mí mismo.

Hissing melodious, neither like the bird nor like my arous’d child’s heart,
But edging near as privately for me rustling at my feet,
Creeping thence steadily up to my ears and laving me softly all over,
Death, death, death, death, death

Silbando meledioso, no como el pájaro ni como mi corazón de niño sacado del sueño,
sino acercándose a mí como para una confidencia y susurrando a mis pies,
trepando desde allá poco a poco hasta mis oídos y bañándome dulcemente por completo,
muerte, muerte, muerte, muerte, muerte.

Otro poema intereante es el final de la colección que he conseguido, ¡Adiós, mi fantasía!
Pareciera un poema de despedida, donde el autor agradece a su inmensa imaginación y fantasía el haberle acompañado siempre en todos estos años. No sé si será uno de sus últimos poemas, desconozco ese dato, pero por la intención del mismo podría ser así. Amargo, asumiendo el final, pero agradecido por la vida que ha podido llevar.

Now for my last—let me look back a moment;
The slower fainter ticking of the clock is in me,
Exit, nightfall, and soon the heart-thud stopping.
Ahora, por última vez, déjame mirar atrás un momento;
el tictac del reloj que hay en mí es cada vez más lento y débil,
salida, caída de la noche y, en seguida, el cese de los latidos de mi corazón.

Por último comentar el poema La última vez que florecieron las lilas en el jardín, introducido en un poemario dedicado según piensa la crítica al fallecido Abraham Lincoln. Para Whitman Lincoln se trataba del mayor representante de la democracia. En él se encontraban las raíces de la democracia, y mientras existiera Lincoln, existiría la misma. Tras el asesinato del célebre presidente de los Estados Unidos Whitman no tiene otro remedio que intentar crear un bello poema para el que fue, según él, una de las personas más bellas que jamás existieron. También es un canto a la muerte, uno de los grandes temas del autor pese a ser un auténtico enamorado de la vida. Hombre fuerte y de carácter impasible, admitía que tenía miedo a no vivir.

Come lovely and soothing death,
Undulate round the world, serenely arriving, arriving,
In the day, in the night, to all, to each,
Sooner or later delicate death.
Ven, muerte hermosa y consoladora,
ondea alrededor del mundo y llega, llega serena,
de día, de noche, a todos y a cada uno,
pronto o tarde, muerte delicada.

Poemario complicado pero gratificante a la hora de leer. Un poeta situado por encima de todo, que me recuerda, por hacer comparaciones, a Altazor de Vicente Huidobro, (gracias María por la comparación) aunque con las diferencias lógicas por la distancia en el tiempo, idioma y movimientos literarios. Si se controla el inglés a un nivel alto, uno se puede atrever a leerlo en su versión original, pero en lo personal recomiendo una buena edición bilingüe para comprenderlo al completo. La mía forma parte de la «Antología bilingüe» de Alianza editorial, y me ha parecido más que decente. Espero que os sirva de algo esta reseña.