Me meto un tiro,
¡Pum!
El eco suena,
¡Pum!
O quizás es el corazón,
¡Pum!
Que todavía sueña.

Etiqueta: Hábitos

Hábitos para leer más (que no mejor)

Hábitos para leer más (que no mejor)

Chica con libro, de Pietro Antonio Rotati (1707-1762)

Bien dicho está en el título. Con esta entrada no pretendo dar indicaciones con la intención de leer mejor, sino para hacerlo en mayor cantidad. Hay que tener en cuenta que esto en casi todas las ocasiones no es lo adecuado; en lo personal prefiero media hora de lectura de calidad que cuatro horas donde apenas me estoy enterando de lo que leo. Ante la duda mejor calidad que cantidad. Pero como sé que hay gente que cuando lee puede aprovechar cada minuto de ese rato, me incluyo entre ellos, se me ha ocurrido hacer una pequeña entrada con ciertos consejos para poder aprovechar esos pequeños espacios que nos deja la rutina, en este caso, para leer más y más:

1. Déjate un libro de lectura fácil en el cuarto de baño:

Tardarás eones en terminarlo, quizás no haga falta; puede ser un libro al estilo de enciclopedia donde durante cinco minutos -o lo que cada uno tarde en hacer sus necesidades- puedes leer algo distinto. Quizás uno que te cueste mucho leer y no puedas con él más de diez minutos, es la excusa perfecta para leerlo poco a poco. Tal vez un libro de mierda -juejuejue- que quieras leer pero al cual no quieras dedicar demasiado tiempo. Si no te apetece tener un libro de lectura en el baño, coge el que estés leyendo en ese momento. Lo importante es que dejes el móvil lejos del baño. Lee durante el rato en el cual estarías echando un vistazo a Twitter o Instagram. Hablando claro, que cuando te entren ganas de cagar lo primero que hagas sea coger un libro para leerlo mientras.

2. Lleva siempre un libro encima:

Mejor si es el que te estás leyendo, así lo aprovecharás mejor. La vida está llena de momentos en los que hay que esperar: cogiendo el bus, haciendo cola para papeleo, esperando la comida… Es inevitable. Lo que sí se puede cambiar es lo que haces mientras esperas… Normalmente estar con el móvil -al final la entrada podría resumirse en «lee en vez de estar con el móvil», al estilo madre enfadada-. Pero gracias a tener un libro al lado, aunque parezca una tontería, lecturas de cinco o diez minutos durante el día que se van juntando pueden hacer que ganes una media hora, o incluso más, de lectura completa, lo cual no es poco. Sí, es incómodo tener que llevar siempre un bolso o lo que sea para tener el libro cerca, pero al final uno se acostumbra, y merece la pena.

3. Lee por las noches:

Es algo que mucha gente hace, pero también hay mucha gente que no. Lo llevo haciendo toda mi vida y es perfecto. Da igual que estés cansado y sepas que no vas a leer más de diez minutos porque se te cierran los ojos, hazlo. Aparte de ganar tiempo de lectura en una situación donde no harías nada -o de nuevo, estarías con el móvil- ayuda a dormir mejor. Suele funcionar especialmente bien en los días de insomnio, donde crees que nada te hará dormir. Al leer cansarás la vista, y tener los ojos fatigados es una de las mejores cosas para dormir, ya que facilita todo.

4. Rutina de lectura:

Oblígate a tener una rutina de mínimo una hora al día de lectura. Organiza el día. Si no tienes tiempo invierte menos horas o minutos al resto de tus actividades y suma el tiempo quitado de todas para leer. Desde luego esto requiere sacrificar interés ante otras actividades que uno pueda realizar, pero si uno necesita leer más, quizás hay que restar tiempo a otras realidades de nuestra vida. Con una hora de lectura «obligada» al día está bien. Si sumamos el rato de por la noche, el del baño y el de las horas muertas, quizás tengamos dos horas al día, que es más que suficiente. Luego si alguien quiere añadir más horas libre es, pero lo más importante de todo es intentar que ningún día esa rutina se salte; la rutina se convierte en rutina por repetición. E insistiendo en ello poco a poco la rutina deja de costar para pasar a ser algo que buscamos.

5. Clubs de lectura:

Nunca lo he probado, pero es una excusa perfecta para socializar a la vez que te impones leer algo, por tonto que sea. Conoces a gente con tus mismos gustos y te propones una meta de lectura a la semana. Si estás en uno de esos momentos en los que no sabes lo que leer, lo impuesto por el club te servirá para no tener que pensar en ello y leer lo que se ha propuesto. Y lo mejor de todo, tendrás a alguien con quien poder hablar de la lectura.Una de las peores cosas de leer en solitario es que después de leer un libro que, por ejemplo, te ha encantado, no tienes a nadie con quien compartir esa experiencia. Yo lo hago a través de reseñas, pero lo verdaderamente bonito es poder hablar de lo que el libro os ha transmitido en persona. Si un club de lectura no te convence, simplemente ponte de acuerdo con un amigo o amiga para leeros el mismo libro. Lo único que tenéis que hacer es hablar de él una vez que los dos lo hayáis terminado.

6. Vete a lo seguro:

Si prefieres cantidad a calidad, vete a lo seguro. Con esto quiero decir que no te arriesgues con las lecturas y dirígete siempre hacia algo que sepas que te va a enganchar. Lo malo de intentar cosas nuevas es que en ocasiones no hay otro remedio que dejar libros a la mitad y abandonarlos, y esto podría ser considerado tiempo perdido. Para evitar esto haz una lista de los géneros y autores que más te han convencido y simplemente echa vistazo a libros que se encuadren en ese eje; no vas a fallar. Tienes casi la plena seguridad de que leas lo que leas te va a enganchar, y por ello vas a leer más. No es algo con lo que esté de acuerdo. A mí me encanta probar cosas nuevas, pero tengo que admitir que este consejo funciona; si no arriesgas siempre aciertas.

Opcional: audiolibros

No soy demasiado fan, lo he intentado y la inmersión es mucho menor que con la lectura tradicional, pero uno gana mucho tiempo, como es obvio, ya que mientras escuchas la narración puedes hacer cualquier otra cosa. Recomendaría un libro de lectura sencilla, no demasiado complicados, que se puedan entender con facilidad escuchando a alguien narrándolos. Hay aplicaciones gratuitas en Internet bastante decentes, aunque siempre se puede ir a lo legal y aventurarse a comprar un audiolibro de la manera tradicional. Quién sabe, a lo mejor uno se engancha y es algo que merece la pena hacer.

Pequeños consejos que espero os sirvan.